viernes, 7 de diciembre de 2012

La Historia de la pizza.

La palabra pizza se comenzó a utilizar en el año 997 en la ciudad de Gaeta y ya después fue hallada en el pueblo de Penne D'Abruzzo en el año de 1195.
Algunos afirman que la palabra proviene de pinsa, participio pasado del verbo latino pinsere, que significa machacar, presionar o aplastar.

Esta descripción etimológica hace referencia a la manera de elaborar la masa de la pizza, así como a su origen en una forma de pan plano, aplastado sobre el piso del horno.

En el antiguo alemán bizzopizzo significaba mordisco, trozo de pan. En el siglo XII pizzo se convierte en pizza e indica "un pequeño pan redondo y tierno", típico de los pueblos lombardos.

Los panes planos son una tradición en todo el Mediterráneo. Quizá de antiguo origen Persa, este pan fue introducido en la Magna Grecia (Italia meridional) por los primeros colonos griegos. En el siglo III dC, la primera historia de Roma, escrita por Catón el Viejo, menciona una “masa redonda aderezada con aceite de oliva, hierbas y miel, horneada sobre piedras”. Se han encontrado posteriores evidencias que datan del 79 dC en los restos de Pompeya. Las excavaciones arqueológicas han sacado a la luz tiendas con una gran similitud a una pizzería moderna.

Muchos autores afirman que la pizza, tal y como se conoce en la actualidad, procede de la ciudad de Nápoles (Italia) y aparece como plato popular entre los napolitanos, en algún instante no definido del siglo XVII.

Es muy seguro que la pizza naciera de un alimento elaborado por los habitantes humildes de la ciudad de Nápoles y la composición no fuera tan variada como la actual.

Quizás en un principio fue un pan elaborado con una especie de masa de cereales puesta al sol, o a una fuente de calor como una piedra, y con algún condimento encima.

En Nápoles está la pizzería Port’Alba, considerada como la primera pizzería del mundo.

En 1738 empezaron a producir pizzas para llevar y en 1830 se expandieron a una especie de pizzería-restaurante con mesas y camareros. Hoy sirven pizza bajo las mismas premisas.

La pizza de Nápoles es famosa, y ya en 1830 el escritor Alexandre Dumas la describió en su novela “Le corrícolo”. Dumas describe la pobreza de la gente que habita la ciudad, a los que denomina lazzaroni y describe cómo esa gente humilde desayunan, almuerza y cena un pan plano al que añaden diversos ingredientes.

Cabe señalar además que la cocina napolitana es muy estricta con la elaboración de su pizza. Los puristas, por ejemplo, dicen que sólo se deben servir las dos pizzas “verdaderas”: la marinara y la margherita. La marinara es la más antigua y tiene un recubrimiento de salsa de tomate, orégano, ajo, aceite de oliva y algo de albahaca.

La pizza margherita en tanto, se atribuye a una pizza que preparó un tal Raffaele Espósito, para la reina Margherita Teresa de Saboya. De tres pizzas elaboradas, la reina se encantó con una, a la que posteriormente pusieron su nombre.

 
DULCE REYNA

CULTURAS AMIGAS

 

La gastronomía siempre refleja la historia de la humanidad y que mejor escaparate que la Feria de las Culturas Amigas para hacer patentes los encuentros, las fusiones, los sistemas económicos mundiales y por qué no los símbolos de identidad que florecen en un platillo cuyos ingredientes, sobretodo en cocinas como la mexicana, no hubiesen sido posibles sin los encuentros de las culturas en el pasado, sin las redes comerciales establecidas allende las fronteras de la propia tierra.

Predecible pero no por ello menos sorprendente, la sección latinoamericana presente las coincidencias: la mistela del istmo versus la mistela hondureña, las enchiladas (potosinas, mineras, poblanas) contra sus primas las enchiladas centroamericanas, los trotamundos tamales que van variando su relleno conforme avanzan hacia las Pampas. Pero no sólo de coincidencias está hecha la América pues el chimichurri, la malanga y la feijoada reclaman su lugar único e irrepetible en el continente.

 

No obstante, los stands europeos muestran asimismo nuestra historia: esos deliciosos platillos italianos que no serían nada sin la aportación "mexicana" del xitomátl de la misma manera que la cocina latinoamericana abrevó de los ingredientes árabes. La lejanía de la comida africana no le impide mostrarse a los paladares mexicanos que se abren gustosos a una celebración de colores, texturas, sabores y olores que han acompañado a la humanidad a lo largo del globo terráqueo.

 

Aún queda una semana de feria que nos acerca la oportunidad de intentar nuevos sabores e ingredientes en un mismo lugar, una oportunidad de enriquecer nuestra cultura culinaria y halagar nuestros paladares.

Alfonso Valencia



 

Estructuración de los menús italianos.



La gastronomía de Italia   es muy variada, ya que es reconocida por gran su importancia histórica , cultural y  posee platillos como la pizza y la pastas que han logrado dar la vuelta al mundo y ser admirados por su extraordinario sabor.

En la cocina italiana reside una coexistencia de sabores, texturas y aromas que a su vez son revestidos de la particularidad de cada región, por lo que resulta ser una cocina muy variada, incluyéndose las ya conocidas pastas, pizzas, carnes, derivados lácteos y embutidos así como también sus elaborados licores y vinos.




Usualmente, un menú italiano está estructurado de la siguiente manera:

Antipasto


Lo que comúnmente llamaríamos entremés o entrada, suelen ser platos fríos como ensaladas con algo de embutidos, mayormente cuentan con vegetales u hortalizas.

Il Primo


Es el primer plato que, usualmente es caliente y viene a ser una sopa, ñoquis o pastas, aunque también hay varadas opciones vegetarianas.

Il Secondo


Este es el plato principal que suele componerse de carne o pescado y lleva algunos aderezos picantes; encontramos platos como el ossobuco, la bisteca a la florentina, el bollito misto o la busecca además de sus reconocidos embutidos.

Il contorno


Este es un plato de acompañamiento que bien puede ser una ensalada o verduras preparadas y que se sirve después del plato principal.

Il dolce


Es el considerado postre, generalmente dulce que presenta incontables variantes como los helados, pasteles, frutas o cremas.

Podemos ver que en ningún momento se ha mencionado a la pizza dentro del menú pues ésta es considerada como plato único y no suele incluirse como plato principal en el menú tradicional.

Por Valeria Rincón



Marco polo
 
Este es un restaurante ubicado en la colonia Clavería, este restaurante maneja comida típica de Italia, la única diferencia es que no manejan ningún refresco más que vino tinto y aguas de sabor pero lo que los caracterizan son que estas aguas son de sabores y son servidos en una copa de bola.

En este restaurante los platillos son servidos de manera exagerada y es recomendable pedir un solo platillo porque si llegas a pedir dos siempre dejas uno. Tiene un ambiente muy acogedor  y tranquilo.
La carta esta escrita en italiano y la mesas son de madera con sillones y tienes de centro de mesas hechos con velas. La carta esta a un precio accesible y con buen ambiente.
 
A la entrada se encuentran unas bancas de mandera y hay una recepción para la espera, al entrar al lugar hay un pasillo muy angosto donde apenas cabe una persona, y del lado izquierdo se encuentra la barra de bebidas, sigues caminando y es un pequeño restaurante por lo que apenas y cuenta con 12 mesas repartidas por el restaurante en medio del mismo se encuentra una pecera y se puede comer a lado de esta.
 
De frente del pasillo angosto conforme vas entrando derecho esta el horno para las pizzas, esta padre porque cuando alguien pide una pizza puedes ver como la preparan desde la masa hasta que la meten al horno, que dicho horno es de piedra y ladrillos (como los antiguos).
 
Y también cuenta con dos pequeños lugares donde es un poco mas intimo ya que cuenta con 2 mesas cada uno de estos pequeños salones.
 
Lo recomiendo ampliamente para ir en familia y comer muy rico.

Argelia

Zuppa Inglese


La sopa inglesa o zuppa inglese es un postre italiano que es muy parecido al tiramisú, el cual está hecho de bizcochuelo, crema y está envinado con licor o algun vino dulce.  En esta ocasión se va a utilizar crema de leche, frambuesas, licor de naranja y vino Marsala o jerez.

Los ingredientes son los siguientes:

Ingredientes:
Porciones: 8


Para las natillas:

1/3 taza de azúcar
1 cucharada de fécula de maíz
½ cucharadita de sal
1 taza de leche
2 yemas de huevo ligeramente batida
1/3 taza de Marsala o crema de jerez
1/3 taza de agua


Para el jarabe:

1/4 taza de azúcar
2 cucharadas de licor de naranja o jugo de naranja


Para el relleno y para cubrir: 

1 tz. crema de leche
1 bizcochuelo de vainilla de 350 gr.
3 tazas de frambuesas
1 cuch. azúcar 
Virutas de chocolate
Cerezas frescas


Preparación:

1. Para las natillas: En una cacerola mediana, mezcle 1/3 de azúcar, la maicena y la sal. Agregue la leche. Cocine a fuego lento y revuelva hasta que espese y hierva. Revuelva por 2 minutos más, cuidando que no se queme. Incorpore poco a poco la mitad de la mezcla caliente en un bol junto a las yemas de huevo ligeramente batidas. Revuelva, luego incorpore y vuelva a calentar con el resto de la mezcla. Revuelva a fuego lento, hasta que hierva. Cocine y revuelva por 2 minutos más. Retire del fuego. Agregue el marsala o el jerez. Pase la preparación a un bol mediano, cubrir con papel film y refrigerar unas 2 horas, sin revolver, hasta que esté completamente frío.
2. Mientras tanto, realice el jarabe: en una cacerola pequeña, combinar el agua y ¼ de azúcar. Cocine a fuego medio hasta que hierva, revolviendo para disolver el azúcar. Deje hervir durante 1 minuto. Retire del fuego y añada el licor de naranja.
3. En un tazón pequeño bata 1/2 taza de la crema con batidora eléctrica a velocidad media o a mano hasta que se formen picos.
4. Preparación: En el fondo de bol de vidrio mediano disponer 1/3 del bizcochuelo en rebanadas finas. Rocíe con 1/3 del jarabe. Incorpore la mitad de la crema y luego la mitad de las frambuesas. Repita: una capa con 1/3 de bizcochuelo, encima 1/3 de jarabe, luego la mitad de la crema y el resto de las frambuesas. Cubra nuevamente con bizcochuelo, rocíe nuevamente con el jarabe. Cubra con papel film o con una tapa y refrigere por tres horas.
5. Antes de servir, batir la 1/2 taza de crema de leche y la cucharada de azúcar, hasta que se formen picos suaves. Cubra la parte superior del postre con una capa de crema. Espolvorear con virutas de chocolate y cerezas


Por Claudia Escalona